¿Qué es la huella de carbono corporativa?
La huella de carbono corporativa mide el total de emisiones de gases de efecto invernadero que una empresa libera a la atmósfera como resultado de sus actividades. Este cálculo abarca un amplio abanico de actividades, desde el consumo energético hasta la cadena de suministro, pasando por la gestión de residuos y el transporte. Calcular la huella de carbono corporativa permite a las empresas comprender su impacto ambiental, desarrollar estrategias para reducirlo y establecer objetivos de sostenibilidad. Al visualizar su huella corporativa, las organizaciones pueden elaborar reportes alineados con la regulación, tomar las acciones correspondientes y evitar cargas económicas.
¿Cómo se calcula la huella de carbono corporativa?
El cálculo de la huella de carbono corporativa es un proceso complejo. Por ello, las empresas que desean realizarlo suelen recurrir a proveedores externos. Sin embargo, si observamos cómo funciona, este proceso puede resumirse en 5 pasos esenciales.
1. Definición del alcance
Antes de calcular la huella de carbono, las empresas deben identificar las fuentes de emisión que incluirán en el cálculo. Para ello, deben determinar primero qué unidades o instalaciones formarán parte del estudio.
A continuación, se definen los alcances de los cálculos. Estos alcances son:
- Alcance 1 (emisiones directas): son las emisiones directas generadas en las instalaciones de la empresa. Incluye las emisiones derivadas de la combustión de combustibles fósiles en instalaciones o vehículos de la compañía.
- Alcance 2 (emisiones indirectas energéticas): son las emisiones derivadas de la energía consumida por la empresa. Incluye las emisiones generadas durante la producción de cualquier energía adquirida, como la electricidad.
- Alcance 3 (emisiones operativas): abarca las emisiones originadas en procesos como la cadena de suministro, los viajes de empresa o la gestión de residuos. Es el alcance más difícil de calcular debido a la amplitud de su cobertura y a la recopilación de datos que exige.

2. Recopilación de datos
Antes de realizar los cálculos de huella de carbono, la etapa más importante es la recopilación de datos. Es una fase crítica para evitar errores en un cálculo complejo y lento, y para facilitar el trabajo con datos clasificados. En este paso deben listarse, de forma fiable y categorizada, los datos imprescindibles para los cálculos: consumo energético, información logística, gestión de residuos y agua, consumo de combustibles, etc.
3. Cálculo con factores de emisión
Posteriormente, los datos recopilados se multiplican por factores de emisión para calcular la emisión de carbono. Los factores de emisión son coeficientes numéricos que convierten los combustibles consumidos en equivalentes de CO2. En su forma más simple, la fórmula es:
Huella de carbono = Consumo de combustible x Factor de emisión
Los factores de emisión pueden obtenerse de fuentes nacionales o internacionales. La elección dependerá de la entidad o persona a la que se reportarán los cálculos. Por ejemplo, pueden obtenerse de organismos como el IPCC (Panel Intergubernamental del Cambio Climático) o la EPA (Agencia de Protección Ambiental).
Los distintos gases de efecto invernadero tienen diferentes impactos climáticos. Por ello, tras realizar los cálculos, los resultados se convierten a equivalente de CO2 para utilizar un lenguaje común. Por ejemplo, el metano (CH4) es un gas de efecto invernadero 25 veces más potente que el CO2. En la conversión a CO2 equivalente, cada gas emitido se multiplica por su potencial de calentamiento global (GWP) para obtener la unidad equivalente.
4. Reporte y análisis
Una vez calculadas las emisiones, se plasman en informes para facilitar la comprensión y el análisis de los impactos. En este punto, las empresas deben elaborar informes en formatos concretos, según sus propios objetivos o los requisitos de las personas o entidades ante las que se efectuará la declaración. Estos formatos pueden basarse en marcos como ISO 14064 o el GHG Protocol.

5. Estrategias de reducción
Tras finalizar los cálculos y el reporte, la siguiente tarea de las empresas es el cumplimiento normativo. En este punto, para cumplir con la regulación y evitar los futuros impuestos al carbono, las empresas deben reducir su huella de carbono. Por ello, basándose en los informes elaborados, desarrollan estrategias de reducción como la mejora de la eficiencia energética, el uso de energías renovables o el rediseño de opciones en la cadena de suministro.
Conclusión
La huella de carbono corporativa es hoy un tema de plena actualidad. Lo que le otorga esta relevancia son las regulaciones de sostenibilidad impulsadas por la UE y las Naciones Unidas ante la urgencia del calentamiento global. Aunque estas regulaciones actualmente exigen a las empresas calcular su huella de carbono y presentar los resultados en distintos formatos, en el futuro se añadirán obligaciones económicas basadas en las emisiones reportadas.
Hemos explicado brevemente cómo se calcula la huella de carbono corporativa. Sin embargo, además del cálculo, cuestiones como el reporte, el análisis y las estrategias de reducción requieren el conocimiento, no solo de ingenieros de calidad, sino también de ingenieros ambientales especializados. Por ello, las empresas que deseen realizar estos cálculos suelen necesitar una unidad específica de sostenibilidad o el apoyo de un tercero que trabaje en coordinación con el área de calidad.
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